En esta sección mostramos por sorbos, esas extrañas formas de mercadear un producto, servicio o inclusive a una persona. EL SÓTANO expone las tácticas más curiosas, o la fusión de estrategias convencionales que terminan convirtiéndose en maneras extraordinarias y poco comunes de hacer marketing, a través de creativos que por su ingenio y alter ego, venden una idea o producto por vías subliminales de la pasión o perturbación, de técnicas de choque o empatía trascendental. 

El marketing irreverente se caracteriza por el empleo de altas dosis de creatividad, sorpresa y sentido de la oportunidad, generando novedosos canales para la promoción de productos, servicios e individualidades. Muy grosso modo es una línea de amalgamas infinitos que aspira a través de todos los medios de comunicación posible (prensa, radio, cine televisión, Internet, móviles, etc.), a replantearse las acciones del marketing de interrupción por los efectos del marketing de permiso. Más que una especialidad, el marketing irreverente debe ser una actitud, un toque a esos lineamientos establecidos en nuestra habitual forma de mercadear, que eventualmente “sacuda” lo estándar, lo establecido. En Marketingeros creemos que siendo convencionales, morimos, o peor aún, marchitamos la vida; y esto aplica a todo, pues el elemento “sorpresa” siempre implica un factor renovador, inspirador y anabólico.

No pretendemos desvirtuar las maravillosas estrategias del marketing convencional, pero sí ofrecer algunas ideas que con intuición y astucia, al mezclarla con nuestros lineamientos como marketingeros, pudieran resultar una explosión positiva en los resultados de nuestros clientes y lectores.

 

Coco Chanel: Marketing oportuno e irreverente

"La moda no existe sólo en los vestidos. La moda está en el cielo, en la calle, la moda tiene que ver con las ideas, la forma en que vivimos, lo que está sucediendo". Coco Chanel.

No basta con tener el talento, la visión, la valentía y el don del emprendimiento para irrumpir en el mundo de la moda femenina con un nuevo paradigma, sino también es necesario tener el sentido de la oportunidad. 

Así se reveló Gabrielle “Coco” Chanel en la historia de la moda mundial en momentos de las postguerras europeas, durante la primera mitad del siglo XX.

La devastación, escasez, recesión y crisis política general no ofrecían los mejores auspicios para que una joven y desconocida modista se atreviera a innovar en el competitivo mercado de la moda femenina. Sin embargo, los hechos revelan todo lo contrario.

Sobre Coco Chanel se han realizado múltiples escritos, biografías, documentales, películas; sólo hay que iniciar una búsqueda en la web y conseguir millones de referencias sobre ella y su negocio. Siempre está presente como un referente mundial al momento de comprender el mundo de la moda contemporánea. 

Como empresaria y emprendedora se constituyó en un modelo a seguir por su capacidad de distinguirse en un medio lleno de rivalidades y de paso, excluyente. 

Su estrategia

En sus inicios utiliza todos los recursos de promoción que están a su alcance para impactar y darse a conocer. Una valiosa manera fue el manejo de su imagen en cuanto representaba a la mujer liberada de las rígidas normas impuestas por la sociedad conservadora y tradicional de los 1900. 

Su polémica personalidad e historia de vida, al igual que una imagen masculinizada con su corte de cabello a lo garzón y estilizado cuerpo (nada acorde con los cánones de belleza femenina de la época) se sumaron a sus cualidades como diseñadora. La encarnizada crítica a sus primeras colecciones le ofreció en un primer momento la plataforma comunicacional necesaria para publicitar su obra. 

Todo dio los resultados deseados. Emerge del anonimato, sobrevive a los vaivenes propios de años de inestabilidad por los conflictos bélicos y logra transformar los gustos y preferencias de sus clientes potenciales. 

Con un maravilloso sentido de oportunidad percibe los cambios que se avecinan para una mujer que fue obligada por las circunstancias a salir de los confines de su hogar para desenvolverse en el campo laboral, debido a la necesidad de cubrir los vacíos dejados por los hombres guerreros; rol que luego jamás abandonarían, pues muchos de esos hombres no regresaron con vida de los campos de batalla o porque sencillamente ya no estaban dispuestas a reasumir las tareas puramente domésticas.

El objetivo estaba claro, la propuesta de Coco Chanel era oportuna, pertinente, de vanguardia, elegante y liberadora; pero sobre todo, exclusiva. Estaba diseñada sólo para la mujer que tuviese los recursos suficientes para distinguirse de las demás. Lo nuevo, lo cómodo, lo práctico, lo masculino en lo femenino no estaría a mano de las grandes masas consumidoras. Sin embargo, el cine, las artistas, las revistas de moda, el jet set, los desfiles, la calle en general, serían escenarios para promover un nuevo estilo que sería imitado por otros para poner al alcance de todos los consumidores el nuevo producto-símbolo de cambio y modernidad. 

Para Coco Chanel no sólo fue importante aprovechar la coyuntura histórica sino valerse de los poderosos medios del momento para publicitar su estilo. Hollywood le ofreció una grandiosa oportunidad al vestir a algunas de sus más destacadas artistas.  Ayudada también por comentarios como los de la famosa Marilyn Monroe, quien al confesar en una entrevista al periodista Georges Bemont que para dormir sólo se ponía dos gotas de Chanel No. 5 y nada más… esta frase catapultó en todo el mundo al perfume emblema de la firma.

En otras palabras, la obra y acción de esta emprendedora evidenció que los recursos mercadotécnicos propios de la época pre Internet estarían al alcance de quienes gozaran del talento de promover atrevidas y novedosas propuestas que dieran respuesta a las necesidades del momento. 

La ruptura con los trajes ceñidos, con molestos corpiños y corsés, sobrecargados de adornos, encajes y cualquier tipo de faralaos que hacían lucir a la saturada dama, incómoda y torpe, tenía un significado que iba más allá de la moda. Dicho en sus palabras: "Viste vulgar y solo verán el vestido, viste elegante y verán a la mujer". 

Distintas ramas de un mismo negocio

El estilo Chanel igualaba, liberaba y posicionaba visualmente a la mujer en el papel protagónico que desempeñaría en la sociedad del siglo XX. Un estilo recto y estilizado, la variedad de telas que ofrecían calidad y comodidad, la sencillez con glamur, se constituyeron en señales que distinguirían a la mujer que se visibilizaba.

También recurrió a todos los sentidos para acentuar esta simbólica. Una fachada única: la propio Coco, el símbolo de la elegancia con estilo único, el apropiarse de lo masculino con femineidad, el uso particular de los colores como el blanco y el negro, el diseño de un logo sobrio e insuperable, la creación de un perfume con un aroma que fuera novedoso e impactante, los referentes espaciales de su firma que remiten al consumidor a lo más exclusivo de París; estos entre otros tantos recursos sensoriales hicieron a esta empresaria internacional, tanto por su estilo en la moda como en su forma de hacer negocios.

El impacto de una moda que simbolizara la transformación de la mujer moderna se mantiene vigente hasta hoy. Aún el estilo Chanel está presente en el imaginario de  quien se considera moderna y libre, con derecho a vestir de manera grácil y sobria, dispuesta a destacar sus atributos naturales sin sacrificar más de lo necesario la comodidad y la elegancia. Una mujer que aspira a ocupar un lugar digno en la sociedad. Así se mercadeó Coco, a través de la necesidad de igualar pertinentemente a la mujer, a través de su presencia y aspecto libre, cómodo, profesional y elegante. 

 

Un concepto sin definición, hecho hombre y publicidad: David Lynch

De esos seres que teniendo la cualidad de hacerse visibles públicamente, expresan formas inagotables de creatividad extrema, a veces con resultados explosivos, y en otras ocasiones, con efectos detractores, pero que jamás le son indiferentes al espectador, al lector, al cliente, a la crítica. David Keith Lynch, nacido en Missoula, Montana, Estados Unidos, el 20 de enero de 1946, es un…un creador. Un alquimista de lo onírico, del dadaísmo, el surrealismo, de lo no convencional. Escritor, guionista, cineasta, músico, pintor, artista plástico, promotor de la meditación trascendental y además, publicista.