Los premios Óscar: 4 horas estratégicas

Tan estudiado como el fenómeno generado por el Super Bowl o las movidas mercadotécnicas del día de San Valentín,  el  acontecimiento del Óscar, desde su origen en 1929, ha sido  objeto de patrocinios y grandes campañas de publicidad. De hecho, así fue como nació el premio de la Academia de Hollywood, cuando Louis Burt Mayer, director de Louis B. Mayer Pictures Corporation (que más tarde se fusionaría como Metro-Goldwyn-Mayer) organizó la primera gala con la intención de atraer a los mejores actores y actrices a su productora, creando unos premios que les hiciera sentir valorados.

Nos topamos entonces con un boom del marketing mundial, donde marcas, redes sociales, individuos, grupos, tendencias, moda, estrategias de mercado, hasta el mismísimo clima social, trasciende, se mueve, sacude, se proyecta y llega hasta el impulso humano por desear una cosa-estilo de vida, u otro. 

Impresionante cómo el selfie más famoso ha sido aquel “espontáneamente” propuesto por Ellen DeGeneres en la entrega del 2014. ¿Cuánto le habrá costado a Samsung esa autofotografía? Algo así como 20 millones de dólares. Pero sin dudas fue el dinero mejor invertido por la casa coreana en un móvil de la línea Galaxy Note 3, que fuera el aparato que la conductora cediera a Bradley Cooper para capturar la imagen donde posaron ambos, junto a Meryl Streep, Brad Pitt, Kevin Spacey, Julia Roberts, Jennifer Lawrence, entre otros. Y ni hablar del impacto de esta foto en las redes sociales, llegando a los 2 millones de RT, hasta ahora la foto más retwitteada de la historia.

A la Academia no le ha interesado revelar la inversión total que recibe a través de la publicidad, sin embargo se ha divulgado que en la entrega del 2015, cada 30 segundos publicitarios valían 2 millones de dólares. Es interesante hacer ese cálculo cuando sabemos que por cada hora de espectáculo hay 10 minutos de espacio comercial. 

También es importante mencionar que cada año la Academia cuenta con siete expertos en siete redes sociales, quienes una semana antes y la tarde del domingo del show, tienen la responsabilidad de hacer el mayor ruido posible sobre los Óscar, con el fin último de luchar contra el envejecimiento de una audiencia cuya edad promedio es de 62 años.

El estrellato se lo lleva la gran alfombra roja 

He aquí el suculento aperitivo de la gran noche, la pasarela donde cientos de artistas muestran las mejores obras que las firmas más prestigiosas diseñan a lo largo de todo un año. Según un estudio de Nielsen, el 62% de la audiencia son mujeres de clase media-alta deseosas por conocer las tendencias de los meses siguientes. Por lo que las reconocidas casas de moda lo dan todo por exponer esa tarde sus creaciones.  

En este sentido, los estilistas tienen un rol esencial en este performance “académico”, pues son los encargados de mediar entre los actores y las marcas de moda. Llegan a cobrar hasta 50.000 dólares por artista, pero no pasa nada, ya que nuestros admirados actores y actrices ganan hasta 200.000 dólares sólo por llevar una prenda en particular.

Se pueden destacar 4 elementos promocionales que marcan considerablemente el marketing de los premios Óscar:

1. Se incrementa la asistencia a las salas de cine cuando se anuncian las películas nominadas, ya que suelen regresar a la gran pantalla, lo que aumenta los ingresos para distribuidores y complejos cinematográficos. También se convierte en un impulso para la distribución de los filmes en formatos físicos y digitales.

2. Impulsa las marcas de otros sectores, pues resulta que no sólo la industria cinematográfica se beneficia con la entrega de los premios, sino también las marcas que muchos actores y actrices nominados representan, gracias a que es una tradición mencionar “de quién es la prenda que visten”.

3. Impone tendencias el hecho de que un mínimo de 30 millones de personas en el mundo te vean; es indiscutible que el posicionamiento o reaparición de un producto durante esas 4 horas de gloria, canaliza intereses, gustos y hasta las más famosas aversiones, ya que no siempre lo expuesto o escenificado complace a las mayorías, mas siempre será algo masivamente comentado. (El anti-marketing a veces triunfa)

4. Es un medidor del clima social del momento; ya hemos visto cómo actores y actrices aprovechan los micrófonos de la entrega para expresar su postura o emitir un mensaje ante escenarios sociopolíticos acontecidos en cualquier lugar del mundo. Y en este aspecto, también permite detectar el ánimo de la audiencia ante criterios de postulación que la Academia asume; tal es el caso en las entregas 2016, donde el público a través de las redes sociales ha tildado de racista el hecho de que desde el año pasado no existan artistas afroamericanos nominados.

Si no lo has hecho antes, estaría bien mirar este año con ojos más acuciosos cada detalle de la entrega de los premios a la Academia; de seguro existirán unas cuántas sorpresas que marquen tendencia en lo que queda del 2016 y aporten ideas a tus estrategias.